Tarifas por categoría de cliente y mejoras en la venta rápida
Versión del lunes 17 de agosto de 2026Esta entrada junta dos frentes que apuntan al mismo lugar: que el sistema reconozca a quién le está vendiendo y qué le está vendiendo. Las tarifas por categoría de cliente son lo primero. Los combos que ya van a cocina, y el repaso de la venta rápida de estos días, son la otra mitad.
Cada categoría de cliente, con su propia tarifa
Una categoría de cliente —mayorista, institucional, empleado— ya puede llevar una política de precios propia. Tiene un descuento base que cubre todo el catálogo, y reglas de alcance que lo sobrescriben para un producto, una subcategoría, una categoría de producto o una marca: gana la más específica, y si ninguna aplica, manda el descuento base. También existe el modo costo más margen, donde el precio sale del costo del producto más el margen que usted defina. Cada tarifa tiene un rango mínimo y máximo hasta donde el cajero la puede mover al facturar, y un interruptor para respetar o no el permiso del medio de pago.

Al elegir el cliente en una venta, aparece un aviso con su categoría; el distintivo se toca para ver el detalle. Las líneas entran ya con el descuento aplicado, en Ventas, Venta rápida, Venta sencilla, Proformas y Pedidos. Se configura desde Categorías de cliente, ahora en una pantalla completa en vez de una ventana emergente, cómoda también desde una tableta.
Los combos ya van a cocina
Los combos armados en Paquetes tienen tres mejoras que no se habían anunciado. Si alguno de sus componentes va a cocina, el combo completo aparece en el monitor de preparación, sin marcar nada aparte al armarlo. También se puede enviar a una mesa o cobrar en su cuenta igual que un producto suelto. Y al tocarlo, la tarjeta y el subtotal muestran de una vez el precio con el impuesto ya incluido.

El sistema en inglés, ahora completo
Si usted trabaja con el sistema en inglés, ya notó que los menús y los botones estaban traducidos pero las listas seguían en español: los medios de pago, la condición de venta, los tipos de transacción, los impuestos y sus tarifas, las unidades de medida, los motivos de una nota de crédito, las instituciones de exoneración. Media pantalla quedaba en un idioma y media en otro.
Eso ya está resuelto: todas esas listas se muestran en inglés. Son más de doscientos términos, tomados uno por uno del catálogo real de cada negocio. Algunos se dejaron tal cual a propósito, porque en inglés se escriben igual —las unidades científicas como Ampere o hertz— o porque son nombres propios, como SINPE Móvil.
El idioma se elige por usuario, así que en un mismo negocio cada quien puede trabajar en el suyo. Los comprobantes electrónicos siguen emitiéndose en español, como manda la ley.
Los pedidos ya no se editan a destiempo
Un pedido recorre un camino: se crea, se envía al cliente, el cliente lo aprueba y termina convertido en factura. Hasta ahora ese camino era una guía, no una regla: un pedido ya aprobado —o incluso uno anulado— todavía podía modificarse, y al guardarlo volvía al principio del recorrido.
Ahora solo se puede editar mientras está en borrador o enviado. Después de eso el sistema lo explica en pantalla en vez de dejarlo cambiar en silencio. Anular y aprobar también verifican el permiso de quien lo hace, no solo esconden el botón.
Y lo más importante: un pedido que ya generó su factura queda marcado como tal. Antes se podía volver a cargar en una venta cuantas veces se quisiera, con el riesgo de facturar dos veces lo mismo. Ahora el sistema lo reconoce y lo impide.
Las comandas que vuelven a cocina quedan marcadas
Una comanda no se edita, y es a propósito: lo que ya se imprimió en cocina no se puede des-imprimir, así que una corrección se manda como comanda adicional a la misma mesa. Lo que sí se puede hacer es devolver a cocina una comanda que se marcó lista antes de tiempo.
Esa vuelta atrás ahora deja rastro. El monitor de preparación marca la comanda que regresó, y si volvió más de una vez lo dice con el número — una comanda que vuelve tres veces no es un descuido, es algo que conviene mirar. El sistema también guarda quién la devolvió y cuándo.
Y cuando algo se pidió por error: cancelar la línea
Para el caso más común —el cliente cambió de opinión, o se capturó de más— ya no hay que elegir entre dejarlo así o hacer malabares. Desde la cuenta de la mesa, cada artículo pendiente tiene ahora la opción de cancelarlo indicando el motivo.
Al hacerlo pasan tres cosas. El artículo deja de cobrarse: sale del total de la mesa al instante. Queda tachado en la cuenta, con su motivo, para que después nadie se pregunte qué pasó. Y la cocina recibe un tiquete de cancelación en la misma impresora donde salió el original, con “CANCELACIÓN” y “NO PREPARAR” en grande: el papel nuevo corrige al papel viejo, que es la única forma honesta de hacerlo. En el monitor de preparación el artículo aparece tachado en el acto, sin esperar nada.
Un artículo que ya se facturó no se puede cancelar — eso se corrige con una nota de crédito, como corresponde. Y como la cancelación mueve dinero, solo la puede hacer quien tenga el permiso de anular.
Repaso: la venta rápida de estos días
Las dos entradas anteriores ya cubrieron esta tanda: categoría Frecuentes, “Lo de siempre”, reimpresión de ventas recientes, propina y descuento al cobrar una mesa, comandas que se retoman desde cualquier equipo, extras agrupados por plato, y el pedido marcado para comer aquí o para llevar. Si se las perdió:
- Combos, favoritos y mesas más fáciles de cobrar →
- Extras junto al plato, para llevar y servicio en sitio →
¿No le aparece la política de precios o el combo no llega a cocina? Depende de que su negocio tenga esos catálogos activos. Escríbanos y revisamos.